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DOY GRACIAS



Doy gracias a los libros que he leído

y a todo aquel que aun queda pendiente,

si no fuera por ellos no habría sido

la que aquí se formó sin ser consciente.


Doy gracias por el tiempo y por la gente

que se cruzó por suerte en mi camino,

si todo hubiera sido diferente

no estaría queriendo hilar tan fino.


Doy gracias por los sueños, las ideas,

el ágil discurrir del pensamiento

que traduce mi alma con sus teas

en un copo de luz de sentimiento.


Y doy gracias al fin por la palabra,

el mágico instrumento misterioso.

Palabra, tras palabra, tras palabra

trazando un laberinto sinuoso


donde puede acercarse quien desee

a asomarse a mi misma en un espejo,

tú te miras en mí, yo en ti me dejo

la mirada sutil del que me lee.

EL LECTOR INSACIABLE


Creo que ya leí todo Bolaño

y he de darle la vuelta nuevamente

pues Bolaño es un círculo en mi mente

o yo giro en su obra y desentraño


con lentitud extrema cada giro,

cada idea, renglón o pensamiento

y me queda en el alma el sentimiento

de que más lo releo, más lo admiro.


Bolaño ya se fue pero no es cierto,

Bolaño permanece en lo leído

fundando un manantial en el desierto


y se quedó a vivir en la memoria

de todos sus lectores y en la Gloria

siendo Arturo Belano renacido.

EL ALMA SABE



No sé leer dos líneas como crítico,

tan sólo sé leer a lo poeta,

dejándome fluir dentro del ritmo

que en fila india tras sí dejan las letras.

Y así, pensando en nada siento en otros

como si en otro fuera en armonía

y puedo ser, quien dice, puro aleph,

tan solo la palabra o un anillo,

un rayo que no cesa y hasta un olmo

hendido, viejo y en su mitad podrido.

La entrega es poderosa, justa y sabia,

no pienso en si me gusta lo leído,

olvido los análisis, las formas,

los tropos, la estructura, lo omitido.

El alma sabe, intuyo, más de lo que

el pensamiento estático, dormido

por la moda, las ventas, por el siglo,

pretende permitirnos que creamos.

Mi método es sencillo, si no vibro,

con sosiego, con calma, cierro el libro.


PENSAMIENTOS AFINES




De Jalisco llegaste hasta mis manos

por obra y gracia de la amada inmóvil

entre Fray Luis, Rimbaud y un sevillano

cuyo nombre se ignora.

En tus dolores querías irte ya,

dejar la Tierra, olvidarte del Mundo

y de sus causas; buscabas el silencio 

y de puntillas, dejándome una perla,

te marchaste.

Tan sólo cinco líneas te he leído.

Para decir en alto: un gran poeta,

más fueron que bastante.

CANCIONES TRISTES



Te visité en Chansons Tristes,

también estuve en Sad Songs,

te perseguí por Kensington

Gardens, ¿dónde estás?

Aprendí aquel idioma

que muy pocos entienden

porque nadie me entiende;

trabajos manuales

que no supe alcanzar.

Repito como un mantra:

¿te has borrado del mundo?

Repito como un mantra:

¿dónde estás, dónde estás?

Vi a Chivas y Gonçalves

desde el lado de fuera,

me arrojé a tu piscina

una noche y sin más

te busco en los estantes,

te espero, ¿dónde estás?

SIEMPRE AMADO



La pena transformaste

y la melancolía

en Arte, en esperanza,

sin pensar, como Brahma

dijiste, sin pensar

y así aparté la rosa,

bajé a mi mismo fondo,

destilé alguna idea

difícil de explicar.

Siempre serás amado, Nervo,

siempre amado,

lo llevas en tu nombre

(al que muchos tomaron

por un nombre irreal)

y llevas de la mano también

como en un ramo

unidas en lo eterno

filosofía y bondad.

He de darte las gracias:

cada vez que te leo

desde alguna distancia

que no existe en lo etéreo

como una brisa mansa

viertes en mí la paz.

LO BUENO SI BREVE


Trajiste a mí el instante,

lo mínimo hecho máximo.

Cuanto menos decías

decías más. Me abriste,

dos veces bueno, el paso,

Monterroso y despacio

camino cada letra

como una eternidad.


AL MANCO SANO



Partiste de una guerra hacia otra guerra

sin saber, Miguel, que la Literatura

hablaría de ti, que tu escritura

daría mil veces vueltas a la Tierra.


Abominar del Fénix y adorarlo

fue todo uno al fin. Otro tesoro

te aguardaba silente ¡Cómo añoro

no haber estado allí para contarlo!


Y así entregaste al Mundo, generoso,

a un loco, a un escudero y a un caballo,

a un barbero, a un cura y a un serrallo

de Aldonza, ama, sobrina, proceloso.


Y ya no sé quién eres, ¿loco o cuerdo?,

¿quién escribió a Cervantes?: ¿el Quijote?,

¿dónde empieza y acaba? Eres un brote

de tu propia creación en el recuerdo.


La gracia te la dio el cielo con creces,

estás vivo en el Arte, el Universo

te abrió la puerta eterna con un verso:

no sólo eres poeta, lo pareces.

ARMAS SECRETAS



El no aceptar las cosas como dadas,

dar a los objetos un sentido distinto

al que le damos la inmensa mayoría

por algún misterioso juego que agradezco

(y no seré la única, seguro),

¿por qué la mesa es mesa y no nostalgia

o por qué aquella piedra no fue río?

El jazz y tú, desorden y concierto

y un juego pintado a tiza sobre el suelo

para alcanzar, tras saltos y desvíos,

siempre, al final, como destino, el cielo.

A TI DEBIDO



No puedo irme de Borges aunque quiera,

él dibujó mi mundo y un candado

tallado de palabra y es pecado

dejarlo estar sin darle lo que fuera


que se supone a cambio debo darle:

una Luz, un Color, el Sol, la Frente,

la Nostalgia del Tiempo, el Eco ausente,

el Brillo que no puedo disputarle;


y en este encierro, anclada a mi medida,

rescato algunas líneas, borro, intento

no quedarme varada en un lamento

ni que el lamento sea una salida


a la inquietud de ser palabra pura

que aborda el pensamiento y lo transforma

en Arte sin romper ninguna norma

pues no hay norma en mi forma de locura.


Aguardo así al río y al olvido,

evoco el fin, el Sur, el acertijo;

creo que el mismo Borges fue quien dijo

que antes de verso el verso fue sonido.


A mí se me hace cuento este poema

del que tuve el dudoso privilegio

de ser lector primero. Un sortilegio

ser lector y escritor. Este problema,


sumado de grafías e intenciones,

también moverá el mundo a su manera.

El cambio no es tan solo una quimera

regida por ilusas soluciones.


Aquí me quedo, en Borges y en mi casa,

entregada al oficio de los signos

que no prometió nada a los más dignos

más que la soledad: El tiempo pasa.