
Doy gracias a los libros que he leído
y a todo aquel que aun queda pendiente,
si no fuera por ellos no habría sido
la que aquí se formó sin ser consciente.
Doy gracias por el tiempo y por la gente
que se cruzó por suerte en mi camino,
si todo hubiera sido diferente
no estaría queriendo hilar tan fino.
Doy gracias por los sueños, las ideas,
el ágil discurrir del pensamiento
que traduce mi alma con sus teas
en un copo de luz de sentimiento.
Y doy gracias al fin por la palabra,
el mágico instrumento misterioso.
Palabra, tras palabra, tras palabra
trazando un laberinto sinuoso
donde puede acercarse quien desee
a asomarse a mi misma en un espejo,
tú te miras en mí, yo en ti me dejo
la mirada sutil del que me lee.









